domingo, 1 de mayo de 2011

El Carrusel de la Beatificación

La concepción sobre las decisiones políticas ha sido variante a lo largo del tiempo. Anteriormente, en la modelación de estas decicisiones, los académicos suponían que los políticos actuaban bajo la intención de lograr el máximo lucro o beneficio colectivo para la sociedad. Posteriormente, Nordhaus (1976) y MacRae (1977) se encargaron de ofrecer a consideración una hipótesis menos altruista: los políticos actúan como agentes individuales y tienen, como principal objetivo, la maximización de su beneficio individual.

A raíz de estas ideas, nace la teoría de los ciclos políticos. Esta teoría, en su expresión más simple, plantea la existencia de un mercado político en el que los consumidores se asemejan a los votantes y las empresas a los políticos. Según esto, los políticos usan los instrumentos de política económica para influir en las expectativas e incentivos de los votantes en los procesos electorales, buscando así el cumplimiento de su objetivo: la consecución de un cargo público y/o la permanencia en el poder.

Hoy, 1 de mayo de 2011, recordé esta teoría al leer sobre la beatificación de Karol Wojtyla (Juan Pablo II). En principio, la relación pareciera inexistente. Pero las apariencias engañan.

Una reciente investigación de Robert Barro, profesor de la Universidad de Harvard, sugiere que los procesos de beatificación y canonización han sido usados como instrumentos de política por parte de la iglesia católica y con mayor frecuencia, por parte de Juan Pablo II y Benedicto XVI, con el objetivo de mantener o conseguir nuevos seguidores.

En primera instancia, la tasa de beatificaciones y canonizaciones anual, por parte de estos dos pontífices, ha estado muy por encima de la media histórica. Además, el tiempo transcurrido desde la muerte de una persona hasta su beatificación y canonización, se ha venido reduciendo con el tiempo. Es decir, canonizar o beatificar a alguien, ha requerido menos tiempo a partir de su muerte.

Según Barro, los procesos de beatificación y canonización por parte de los dos últimos líderes de la iglesia católica sufren de una concentración espacial; esto es, Juan Pablo II y Benedicto XVI han nombrado beatos y santos estratégicamente en territorios donde la iglesia católica compite con iglesias evangélicas por el ‘mercado’ de fieles.



De acuerdo a esto, las decisiones de los mercados políticos se asemejan a las decisiones del mercado de fieles. En este último, la iglesia católica, similar a los políticos, figura como una empresa que busca maximizar sus beneficios mediante la consecución de la mayor cantidad posible de fieles (consumidores).

Es un planteamiento atrevido pero no irrespetuoso. Es un planteamiento polémico pero no infundamentado. Tenemos dos opciones: pensar al respecto o, como dijo Nelson Amaya: “Haré como los católicos, que la causalidad les importa un pepino, y le echaré la culpa del aguacero que está cayendo a la beatificación”


lunes, 25 de abril de 2011

The New Keynesian economics and the output-inflation trade-off


Mankiw, Ball, Romer et al, intentan dinamizar las explicaciones keynesianas de la economía interpretando, desde su escuela de pensamiento, los resultados de Lucas y las críticas a las teorías keynesianas.

Los neo-keynesianos intentan explicar los ciclos y fluctuaciones económicas en el corto plazo, a través de la rigidez de precios y salarios.

La idea base de la economía keynesiana es que las fluctuaciones de la producción surgen en gran medida a partir de las fluctuaciones de la demanda agregada nominal y que estos cambios en la demanda tienen efectos reales porque los salarios y precios nominales son rígidos en el corto plazo. En los 70’s y 80’s muchos se alejaron de la economía keynesiana y se adentraron en nuevos modelos con precios y salarios flexibles. Aun así, la economía keynesiana avanzó y encontró rigideces nominales en el corto plazo, donde los choques de demanda tienen efectos reales en la economía.

¿Cuál fue la crítica a Keynes? La evidencia empírica no contrastaba adecuadamente con las rigideces nominales.

Por ésto, Mankiw et al miden la relación entre la inflación promedio y el tamaño de los efectos reales de los shocks nominales por medio de la pendiente de la curva de Phillips de corto plazo.

En principio, los costos de menú y los argumentos keynesianos sobre la poca flexibilidad de los precios en el corto plazo parecen insuficientes (los argumentos de la economía keynesiana se basa en salarios de eficiencia, contratos a largo plazo, contratos con proveedores, etc.).

El asunto clave es que estos fenómenos implican rigideces de los salarios reales y los precios, mientras que la teoría keynesiana depende de las rigideces nominales en salarios y precios y las rigideces reales no son ningún impedimento para completar la flexibilidad de los precios nominales, ya que el ajuste completo de un shock nominal no requiere ningún cambio en los precios reales.

El trabajo de Mankiw et al muestra que no es costoso reducir las rigideces nominales en el escenario de competencia imperfecta.

En la primera sección de este paper los autores dan razones para fundamentar la rigidez de los precios y los salarios.

Una de ellas es que existen externalidades para el ajuste de los precios. Una recesión, por ejemplo, causada por una restricción monetaria, significaría para una empresa la reducción de la demanda de su producto y la disminución de ingresos operativos. La empresa podría volver a su curva de demanda disminuyendo el precio, y de igual forma, la economía volvería a un nivel estable si todas las empresas disminuyeran sus precios para atenuar la recesión. Sin embargo, las empresas creen individualmente que no pueden acabar con la recesión y no disminuirían su precio sin tener la certeza de que su competencia hará lo mismo. El resultado de esta externalidad es la continuación de la recesión y la continuidad de altos precios.

La segunda razón es la importancia de las rigideces reales; aunque las rigideces reales no son un impedimento para la flexibilidad nominal, Ball y Romer demuestran que un alto grado de rigidez real (respuesta de salarios y precios real ante cambios en la demanda real) aumenta las fricciones nominales.

Por último, los autores promueven la idea de que todos los precios y salarios no se ajustan al tiempo; es decir, los precios y salarios de una economía se ajustan individual y paulatinamente, de tal manera que el nivel general de precios varíe con lentitud ante cambios en la demanda.

domingo, 24 de abril de 2011

Del Barón D'Holbach

Aforismo de Paul Henri, barón D'Holbach
"Si volvemos a los inicios de las cosas, encontraremos siempre que el miedo y la ignorancia crearon los dioses; que la imaginación, el éxtasis y el engaño los embellecieron; que la debilidad los venera; que la costumbre los disemina; y que la tiranía los favorece, para beneficiarse de la ceguera de los hombres"

miércoles, 6 de abril de 2011

El argumento de la primera causa

Desde el inicio de la historia de la humanidad, uno de los enigmas que más ha intrigado al hombre, ha sido la creación del universo y el inicio de los tiempos.

Desde polos opuestos han llegado diversas teorías sobre la creación del universo y de la humanidad; por una parte, la ciencia ha buscado empíricamente una explicación racional a la creación y evolución de este mundo. La cosmología física ha hecho los principales aportes en este campo por medio de la teoría del big bang, el estudio de singularidades espacio-temporales y las pruebas de colisión de partículas que buscarían reafirmar los planteamientos teóricos. Por otro lado, la religión ha propuesto el creacionismo, como doctrinas que atribuyen la creación de todo lo existente a un ser superior y muy a pesar de las numerosas religiones que existen hoy en día, los planteamientos ideológicos de ellas coinciden en algo: el argumento de la primera causa o el argumento cosmológico.

El argumento de la primera causa plantea que todo cuanto vemos en este mundo tiene una causa, y que al ir profundizando en la cadena de las causas llegamos a una primera causa, y que a esa primera

causa le damos el nombre de Dios.

Rehilete (1967) de la cartagenera Cecilia Porras, en mi concepto, pretende representar ese argumento cosmológico de la creación del universo por parte de un Dios. Porras, se inició pintando escenas religiosas para satisfacer las creencias religiosas de su padre, y Rehilete confirma su intención de plasmar en lienzo, su verdad.

La pintura es en óleo, y muestra una silueta aparentemente humana con una especie de vara (rehilete) de la cual se desprende una policromía de rojo, verde y amarillo que simboliza el inicio de todo lo que hoy conocemos.

Por otro lado, desde el inicio de la religión y el auge del racionalismo, miles de escépticos han criticado el argumento de la primera causa considerándolo vacio y falto de bases lógicas que lo apoyen.

Por lo general, desde el nacimiento, el hombre nacido en un núcleo familiar o ambiente fundado en la fé de un Dios, acepta implícitamente el argumento de la primera causa.

Aún así, muchos de quienes lo aceptaron en sus primeros años ahora lo critican e invalidan. La pregunta ‘¿Quién lo hizo?’ no puede responderse, ya que casi inmediatamente nace la pregunta ‘¿Quién hizo a Dios?’.

La idea principal de los críticos es que si todo tiene una causa, entonces Dios debe tener una causa. Si puede haber algo sin causa, igual puede nacer el mundo sin una causa aparente, por lo que no hay validez aparente en el argumento de la primera causa.

Una primera aproximación a La creación de Sofía Urrutia, es la apariencia de un mundo aparte al nivel de Dios.

Esta pintura en acrílico sobre lienzo, da la impresión de que Dios no fuera solo un creador, sino también un creado. Las montañas y el agua a su alrededor, inspira a pensar en que hay algo que también está a su nivel, que no está solo y por tanto, es inevitable concluir que no es el único.

Ambas obras, tanto la de Cecilia, como la de Sofía (ambas mujeres creyentes), me inspiraron a pensar en una divergencia ideológica entre las pinturas que probablemente no exista, pero que hizo volar mi imaginación hasta tal punto que llegué a pensar que dos obras en lienzo expuestas en una misma sala, hechas ambas por mujeres, nacidas en un mismo continente, parlantes de un mismo idioma, pudieran estar relacionadas inversamente.


jueves, 17 de marzo de 2011

La naturaleza del emprendedor: ¿nace o se hace?

La investigación de la conducta y cultura emprendedora ha tenido como uno de sus principales elementos de estudio la búsqueda de una respuesta al interrogante sobre la naturaleza del emprendedor. Al igual que la naturaleza del hombre, la condición del emprendedor ha sido objeto de múltiples análisis que han ido añadiendo poco a poco un carácter retórico a la pregunta; ¿Sería lógico pensar que el emprendedor sea sólo un producto de condiciones hereditarias? ¿Es posible que el emprendimiento se desarrolle diariamente en relación a las capacidades de la persona?

Andy Freire, en pasión por emprender, se suma a quienes piensan que el emprendedor es una extraña mezcla entre las cualidades innatas de la persona y de aquellas que va desarrollando a través de la vida misma.

Según Freire, el emprendedor nace con ciertas características predeterminadas que rigen su actuar hacia una única meta de ser un constante motor de liderazgo y emprendimiento, pero además, también considera que el emprendedor desarrolla y potencializa esas características propias de su actuar a lo largo de su existencia y añade otras más, de tal forma que el resultado es un líder que cuenta con capacidades y talentos innatos más una serie de características que trabaja durante el transcurso de su actividad diaria.

Para algunos, en contraposición a Freire, el emprendedor es resultado del proceso evolutivo, de ciertas características genéticas y hereditarias con las que cuentan unos pocos y poco importa el trabajo de las capacidades. Otros, en cambio, piensan que la persona emprendedora es fruto del conjunto de experiencias y habilidades que desarrollan algunos durante su vida, y que aquél espíritu aguerrido, valiente y perseverante se consigue mediante la experiencia.

Para mí, no es tan extremo. El emprendedor debe surgir como un híbrido entre lo innato y lo desarrollable; el emprendedor nace y se hace.

Hasta hace no muchos años, era imposible pensar que se lograría a determinar si ciertas características genéticas podrían moldear la actitud emprendedora de una persona. Aunque el carácter intuitivo en este tema aún comprende la mayor ponderación, la ciencia de hoy permite establecer de una manera confiable, qué tanto de un comportamiento puede explicarse por condiciones genéticas.

La genética del comportamiento ha contribuido a brindar una explicación a esas actitudes innatas de la persona. El profesor Scott Shane, de la Weatherhead School of Management, indica que aproximadamente un 48% de la propensión a ser emprendedor se explica genéticamente, pero aún así, parafraseando a Shane, los genes no implican una realización; sólo son una añadidura a la probabilidad de que el evento llamado emprendimiento pueda ocurrir[1].

Una probabilidad es resultado de la ocurrencia de un evento aleatorio, es decir, un resultado que se conoce solamente hasta su realización.

¿Qué quiere decir esto? Aunque los factores genéticos logran explicar en parte una propensión o aversión al emprendimiento, hace falta algo más para completar el argumento sobre la naturaleza del emprendedor. ¿Dónde está el 52% restante? ¿Qué lo determina?

Simeon Djankov et al. (2008) realizaron un estudio para el Banco Mundial, en el que analizan empíricamente las instituciones sociales que se relacionan con los emprendedores brasileños.

Según ellos, los factores que rodean al emprendedor, su contexto familiar, social y las capacidades que desarrollan, son los principales determinantes para que un individuo sea propenso a generar emprendimiento.[2]

El estudio concluyó en que las características de la familia tienen una mayor ponderación sobre la influencia en la vocación empresarial; en cambio, el éxito como empresario depende de factores externos que muchas veces son independientes a las capacidades del emprendedor.

Y entonces, ¿quién tiene la razón? ¿cuál es la naturaleza del emprendedor? La respuesta no es simple. Hasta que genética y estadística logren probar cada una de las anteriores hipótesis, tendremos que conformarnos con algo subjetivo.

Sin embargo, la experiencia misma permite conocer el origen del emprendedor. El emprendedor nace y se hace, es el resultado de poner en marcha ciertas cualidades innatas y del continuo aprendizaje y desarrollo de capacidades.

Un emprendedor nace al demostrar desde temprana edad su inquietud, perseverancia, independencia, curiosidad y pasión; pero un emprendedor también se hace, detectando estas capacidades, potencializándolas y aprendiendo a hacer diariamente, consiguiendo así un carácter diferenciador que marcará el valor agregado del emprendedor.

¿De qué serviría un emprendedor innato que no desarrolle adecuadamente conocimientos técnicos sobre el mundo de los negocios en un escenario económico tan cambiante? Seguramente, como sucede en la mayoría de los casos, la competencia terminaría acabándolo.

De igual forma, un emprendedor que se hace, no lograría los resultados esperados sino encuentra en su interior ese espíritu soñador, persistente, positivo y de rápida adaptación al cambio. Muy probablemente, vendrían otros con mayor motivación que lograrían orientarse mejor hacia la búsqueda del éxito empresarial.

Al igual que Freire, yo creo que ser emprendedor no es en su totalidad un factor genético ni un trabajo forzoso, es la conjunción entre actitudes y aptitudes de la persona; el emprendedor debe creer que lo es, y lo debe aprender a ser. “La perseverancia es la virtud por la cual todas las otras virtudes dan su fruto” (Arturo Graf).



[1] Born entrepreneurs, born leaders: How your genes affect your work life. Shane, Scott A. Oxford University Press. 2010.

[2] Djankov et al (2008). “What Makes an Entrepreneur?”Doing Business.

miércoles, 23 de febrero de 2011

La conciencia de Nomeolvides

Hoy, en Nomeolvides, se vive un ambiente de resignación, recelo y decepción. Los pobres, por no decir mediocres, resultados de las obras de infraestructura que se dan por medio de la contratación pública, no cumplen con las expectativas mínimas ni contribuyen al desarrollo estructural del municipio. Falta de planeación, incumplimiento en los tiempos de ejecución, despilfarro de recursos y detrimento de las obras al poco tiempo de su conclusión, son algunas de las más frecuentes quejas por parte de la comunidad.Estas quejas, a su vez, han generado un sentimiento generalizado de rechazo por parte de los habitantes del municipio hacia los tres principales causantes de la problemática: la ineficiencia de los mecanismos de control, el profesionalismo de los contratistas y la arraigada corrupción en la administración pública.

El primero se refiere a las fallas en la labor de la interventoría. El objetivo de ésta, es, precisamente, verificar el cumplimiento de las obligaciones adquiridas por el contratista. En contraposición, la realidad sugiere que, en algunos casos, el objetivo de dicha labor se nubla por la aparición del riesgo moral; es decir, la interventoría busca objetivos económicos personales en detrimento a los intereses del municipio. Palabras más, palabras menos, el funcionamiento ideal de la interventoría falla por culpa de la corrupción.

El segundo causante es la falta de un concepto que, por definición, es responsable, ético y de excelencia. El profesionalismo de los contratistas debe servir como fundamento para que sus decisiones y objetivos estén alineados con los de la comunidad, de tal forma que cada una de las determinaciones del contratista, consideren el beneficio de la población. En Nomeolvides, el profesionalismo, si es que existe, debe estar escondido en los lugares más recónditos jamás visitados, porque aún no ha hecho su aparición en la contratación de obras públicas.

Ahora bien, en cuanto al tercer causante, no hay mucho que decir, pero sí mucho que pensar. La corrupción es un fenómeno global. Ningún país se salva de los corruptos. Eso sí, algunos han logrado minimizarla, mientras que otros son testigos del aumento indiscriminado de ella en sus ramas de poder. El egoísmo y los intereses de unos pocos han acabado con las posibilidades de la población más vulnerable. Sus facultades les han permitido perpetuar sus monopolios y así enriquecer sus bolsillos a base de recursos públicos.

El 1, 2 y 3 llevan a una misma conclusión: la mala planeación, ejecución y revisión de la contratación de las obras públicas de infraestructura son el resultado de la satisfacción de los intereses de unos pocos. La conciencia de esos pocos no funciona, y por tanto, el conducto que transmite la recepción de los juicios éticos de sus actos está averiado. En Nomeolvides estamos en crisis. La crisis, es una crisis de conciencia.



Cristian C. Quemba

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Señora Muerte

Por Héctor Abad Faciolince.

Si quieren a alguien y temen por su vida (enfermedad, viaje riesgoso, oficio peligroso), le piden a Dios que lo proteja; si odian a alguien y lo quisieran ver muerto, le piden a Dios, con hermoso eufemismo, que-se-acuerde-de-él. Si efectivamente es Dios el que evita la muerte o el que nos la manda, ¿por qué un Dios infinitamente misericordioso permite que un niño se muera de hambre, o en medio de inmensos sufrimientos durante una enfermedad, o en algún accidente tenebroso? Y ¿por qué un Dios que es el espejo de la Justicia no les manda con más frecuencia un infarto a los tiranos, un derrame cerebral a los torturadores, un tembloroso mal de Parkinson a los sicarios? Porque los designios de Dios son insondables, responden los teólogos y con esta no-respuesta se lavan las manos.

Este año, sin embargo, mi Dios se ha acordado de dos dañinos hombres poderosos en ejercicio. En abril se acordó, mediante un accidente de aviación, del ultraconservador, homófobo, partidario de la pena de muerte, nacionalista a ultranza, intolerante, Lech Kakzyniski, presidente de Polonia. Como era además un católico ultramontano, yo me pregunto también de qué manera entenderán estas cosas de Dios los católicos ultramontanos. Si es Dios quien manda o evita la muerte, ¿por qué se la manda a su escudero más activo? Repetirán que los caminos de Dios son misteriosos. Y lo son: tantos Tupolev que ha tomado en su vida Fidel Castro, y acordarse mi Dios de uno de sus más fervorosos partidarios, y no del tirano cubano…

A finales del año pasado se murió de gripe AH1N1 el guardaespaldas y jefe de seguridad del presidente Correa de Ecuador. Poco después el mismo Correa cayó enfermo. Y como hacía apenas una semana había habido una cumbre de presidentes iberoamericanos en Quito (Chávez, Ortega, Uribe, la señora Kirchner), me imaginaba yo que Dios no iba a desperdiciar esta oportunidad natural para librar a media América Latina de sus mesiánicos hombres fuertes. Qué va: Correa se salvó y ninguno de los otros se enfermó siquiera. Quizá la justicia exista en el más allá, pero en el más acá no parece.

Sin embargo, esta semana la Señora Muerte se hizo de nuevo presente para recordarnos lo que ya sabía don Jorge Manrique: “así que no hay cosa fuerte/ que a papas y emperadores/ y prelados,/ así los trata la muerte/ como a los pobres pastores/ de ganados”. Con un infarto masivo del miocardio la Señora Muerte vino a llamar a la puerta del presidente que más se ha enriquecido con el corrupto ejercicio del poder en los últimos tiempos: Néstor Kirchner. Su fortuna, ya considerable antes de que él y su consorte llegaran al poder, se ha multiplicado sospechosamente en el último lustro. Pero de nada le valió tanto dinero. El ex presidente, el diputado de la República, el líder del Partido Justicialista, el secretario general de Unasur y el más firme candidato presidencial para las elecciones del año 2011, fue fulminado de repente. Como lo seremos todos.

La muerte no discrimina y no parece obedecer a un designio divino, sino a un dibujo azaroso y sin sentido. Se va llevando por igual buenos y malos. No era como creía, pesimista, De Greiff: “Señora Muerte que se va llevando/ todo lo bueno que en nosotros topa”. No es tan injusta porque también se va llevando todo lo malo con que nos topamos. Se lleva a los campesinos y a la gente de tropa, pero también a los más encumbrados. Lope de Vega la describió cuando llegó a llevarse al Rey Felipe II: “una mujer desgreñada/ está llamando soberbia,/ no porque no pueda entrar,/ mas porque al dueño respeta./ Sin ojos viene, aunque mira/ cuantos nacen, siendo ciega,/ y sin carne, porque acaba/ cuanta mortal carne encuentra”. Los poetas, tal vez, llegan a una conclusión más sabia que los creyentes: la muerte es ciega y mata por igual a niños, malos, buenos, emperadores, obispos, novelistas y tiranos.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Disciple - Slayer

Recomendadísimo, siempre, Slayer en una descarga de furia y adrenalina única.

http://www.youtube.com/watch?v=o795GsA9UTw

Es sagrada la libertad

Por Héctor Abad Faciolince

Nada es sagrado, ni siquiera la libertad. El mundo de hoy es tan complejo, que mirarlo con los lentes de algún "valor absoluto" (y la libertad podría ser uno de ellos) nos puede conducir por un camino de violencia y destrucción. Aunque la libertad de expresión es un alimento fundamental para todas las otras libertades, los que la defendemos y queremos ejercerla sin cortapisas, debemos tener siempre un límite, no impues­to por ningún Estado o por ninguna religión, sino una res­tricción que nosotros mismos deberíamos aceptar. Incluso los que creemos que nada es sagrado debemos tener, en aras de la convivencia pacífica, la sabiduría de no escupir sobre lo que otras personas -con razón o sin ella- consideran sagrado.

En el mundo de hoy ya no hay culturas ni religiones aisladas. En la geografía real (India, Europa, Estados Unidos) muchas nacionalidades, tradiciones, idiomas y creencias conviven en un mismo espacio. Ni se diga en la geografía virtual de Internet: todos estamos ahí instantáneamente y las carica­turas de Mahoma publicadas en Dinamarca le han dado la vuelta al mundo entero durante semanas, al igual que la fatwa de líderes inte­gristas islámicos que han condenado a muerte a los caricaturistas.

En estos días hemos visto muchos carteles como estos: "Europa es el cáncer y el Islam es la solución "; "Decapitar a quienes insultan al Profeta”. Además ha habido muertos, y en algunos países se han incendiado embajadas y consulados occidentales; periodistas y misio­neros de ONG han tenido que huir escoltados por policías para no ser linchados. En fin, unas caricaturas que para la sensibilidad occidental eran intrascendentes (pues aquí son tolerados con paciencia los dibujos burlescos de Cristo, de Dios o de la Virgen María), han servido para echarle leña y ganarle adeptos al fundamentalismo musulmán más odioso e inaceptable.

La libertad de expresión es una conquista fundamental y amenazar de muerte a quienes la ejercen de cualquier manera es una hiperreacción que todos debemos condenar. Pero la actitud desafiante de los periódicos que reeditan las cari­caturas de Mahoma es una manera libre, sí, pero muy poco sensata de defender la libertad. Además, es contraproducente, pues sólo favorece a los defensores del "choque de civili­zaciones", a los que pretenden que hay que tomar partido por la libertad absoluta o por la religión fundamentalista.

No es así; hay un terreno de en­cuentro en esta disputa de valores entre las creencias religiosas y la libertad de expresión. Los mo­derados no gustan mucho. Ya se sabe, parecen aguas tibias, y los fanáticos los vomitan. Pero si no queremos convertir el mundo en una carnicería todavía peor de la que es, hay que acudir a los moderados del Islam, que son la mayoría, y que también rechazan que la burla se castigue con asesinatos, y a los moderados de Occidente, que entienden que sus valores de libertad no deben imponerse como algo sagrado que nunca debe ser objeto de autorregulación. Así como en la vida diaria un censor interno en el lóbulo frontal nos impide decir exactamente todo lo que pensamos, la libertad de expresión no consiste en publicarlo todo, sin tener en cuenta las heridas íntimas que podemos propinarles a los demás. Así como no se deben publicar chistes racistas, comentarios antisemitas o instigaciones a la violencia (y más por autorregulación que por decreto), la burla hacia lo que otros consi­deran sagrado debería siempre ponderarse con calma y moderación.

En el Corán hay episodios en los que Mahoma responde a los insultos con amabilidad. A las burlas y a los escupitajos, Jesús no se oponía con violencia, sino con una sonrisa entre triste y condescendiente. Uno no se imagina a Buda ordenando que le corten la cabeza a nadie porque se burló de su barriga de goloso. Lástima que en general los fundadores de religiones sean mucho más pacíficos que algunos de sus segui­dores. Tampoco los fundadores del pensamiento ilustrado eran fanáticos furibundos. Voltaire y Diderot eran filósofos de buen humor que jamás instigaron a la defensa furiosa -aun a costa de vidas humanas- de ciertas libertades.

En este mundo complejo y multicultural que nos tocó vivir, donde en el mismo espacio conviven muchos tiempos históricos, muchas culturas, muchas sensibilidades, es mejor evitar (no por leyes inadmisibles, sino por autocontrol) las expresiones que ati­cen los odios y promuevan la intolerancia. En el río revuelto de los insultos y las amenazas, los que más pescan son los fanáticos, y es a ellos a quienes tenemos que temer y aislar.

domingo, 2 de mayo de 2010

Primera alocución presidencial de Juan Manuel Santos

Por Daniel Samper Ospina

Suena el himno nacional. Rodeado de su equipo de trabajo, el presidente de la República, doctor Juan Manuel Santos, se dirige al país). Compatriotas: En el día de hoy he tomado una dolorosa decisión. (Sobre sus palabras se ven imágenes del ex presidente Uribe, que camina cabizbajo, vestido con un overol de preso color naranja, mientras dos policías lo llevan del brazo a un avión). He decidido extraditar al ex presidente Uribe, requerido, a solicitud mía, por la Corte Penal Internacional.

El ministro de Gobierno, doctor Andrés Felipe Arias, ha ayudado a que estos trámites hayan sido expeditos. (La cámara muestra al ministro Arias, que tiene los párpados llenos de bótox). Hago un reconocimiento a su labor. (Arias sonríe, orgulloso; restriega su lomo contra las pantorrillas del jefe de Estado, y este le soba la espalda y le tira una ración presupuestal).

El único responsable del bombardeo a un país vecino y del escándalo de los falsos positivos acaba de caer. Mi gobierno lo ha hecho pagar.

(El gabinete irrumpe en un aplauso cerrado).

Compatriotas: Ya todo terminó.

(Las imágenes muestran que el avión con el ex presidente Uribe despega).

Como le comenté al secretario de prensa, Germán Santamaría, no ha sido un día fácil. Incluso cancelé el juego de golf en el Country de esta mañana, pese a que ya le había dicho a Angelino cuál talega debía llevarme. Y le dije: "Angelino, no tengo ánimos de ir. Avísale a Pacho, que debe estar en la taberna; ya di orden de que te dejen entrar hasta allá. Dile que tampoco llego al póquer, que apueste por mí. Debo anunciarle al país esta decisión". ¿A qué esperar al consejo comunal, que en adelante se hará en Anapoima? Era mejor hacerlo de una vez y acompañado por este gran equipo de gobierno del que me pude rodear por haber subido al poder sin ningún tipo de compromisos.

Gente como el ministro de Educación, doctor Juan Carlos Abadía, faro ético de las nuevas generaciones. (La cámara toma a Abadía, que tiene un palillo entre los dientes, camisa de arabescos abierta en el pecho, gafas oscuras Ray Ban de marco dorado y una esclava de oro en la muñeca, y que mira orgulloso a su Presidente). O como Ernesto Yamhure, director del DAS (Yamhure, enfundado en unos audífonos gigantes, pide silencio con una seña porque no lo dejan seguir la llamada que tiene intervenida). O como la ministra de Protección Social, Dilian Francisca (la cámara poncha a la doctora, que se está haciendo aseo oral con el dedo meñique). O como el ministro de Comunicaciones, Armando Benedetti, con quien mejorará la Comisión Nacional de Televisión. Porque si algo sabe hacer el doctor Benedetti es arreglar comisiones. (El doctor Benedetti levanta una ceja, solo una, como cuando le toman fotos para las páginas sociales).

Me rodean funcionarios jóvenes como Lucero Cortés, ministra de Cultura. (La cámara toma ahora a Lucero Cortés, que se ataca a llorar, emocionada; llama a una tuna, le pone una capa al doctor Santos, aplaude, da brincos y vuelve de nuevo a la calma). O como Laurita, la directora del Sena, que no pudo venir porque está almorzando con su papá. O como la viceministra de Juventudes, doña Olga Duque de Ospina. (Doña Olga inclina la cabeza para saludar, y de su cuello cae un poco de aserrín).

Pero eso no significa que vaya a improvisar. Me he rodeado también de gente experimentada. Luis Guillermo Giraldo, de gran experiencia en el manejo de cuentas, será el ministro de Hacienda (la cámara muestra al doctor Giraldo, que se frota las manos). Y los doctores Guerra Tulena, Jorge Aurelio Iragorri y el mismo José Obdulio estarán conmigo en Palacio, como gendarmes del juego limpio y de los recursos públicos, apoyados por el nuevo zar anticorrupción, doctor Name Terán.

Compatriotas: Como dije en la entrevista que me hizo hoy el director de El Tiempo y futuro ministro, doctor Mauricio Vargas, este es el gobierno de la meritocracia. Noemí Sanín aceptó gustosa la embajada de Holanda, donde la designé por sus amplios conocimientos sobre la llamada enfermedad holandesa. Y estoy seguro de que el almirante Arango Bacci hará un gran papel en la embajada de Irak, que este gobierno abrió exclusivamente para él.

En materia militar no hay nada que temer. Ante el llamado a la guerra que ha hecho a su Ejército el gobierno venezolano, ya he dispuesto que mi ministro de Defensa, doctor William Brownfield, uniforme a la tropa con petos de la Cruz Roja y saque a la frontera toda la infraestructura militar y de logística que encuentre, incluyendo el avión del Museo de los Niños, pero exceptuando, claro, los dos Black Hawk asignados a mis hijos.
Compatriotas: Bienvenidos a una nueva era.

El sátrapa se ha ido.

Y ustedes lo han visto en exclusiva por Planetavisión. Y recuerden: no sean imbéciles. Cambien de opinión, pero nunca de canal.

Buenas noches.

(Todos aplauden. Suena el Himno Nacional. El equipo se dispersa. El 'Pincher' Arias levanta una pierna sobre el montículo de aserrín y luego persigue, juguetón, la cola de lagarto de Rodrigo Rivera. El estilista Emiro le pone una inyección al Presidente en los párpados. El ministro Abadía pregunta al doctor Giraldo si sabe de su esclava de oro, desaparecida durante la alocución. Fin de la emisión).